COLECCIÓN MUTIS

José Celestino Mutis parte a América como médico particular del virrey de Nueva Granada, Pedro Mesía de la Cerda, donde realizaría luego tras quedrase investigaciones sobre la flora americana, dentro del concepto de cientifismo dieciochesco, sobre todo taxonómico. En años posteriores todos los materiales que había generado se llevaron a Madrid, instalándose en el Real Jardín Botánico, pero a efectos de la Real Biblioteca es protagonista de una gran labor como recopilador lingüístico. 


El origen de la colección palatina al efecto está curiosamente en Rusia. Catalina II de Rusia deseaba realizar un gran diccionario de lenguas, de concepción muy ambiciosa y completiva, de base ilustrada, y pidió a Carlos III que se le remitieran vocabularios y gramáticas de lenguas autóctonas americanas. El monarca encomendó entonces a Mutis esta labor, tras impulsarla oficialmente con reales órdenes, pero tras llegar a Madrid los diecinueve manuscritos que formaban el esfuerzo recopilatorio, el monarca, consciente de su importancia y singularidad, ordenó su ingreso en su Librería de Cámara en 1789, ya bajo Carlos IV. Suponen sin duda este corpus de lenguas una notable contribución al estudio de las culturas indígenas, reflejándose en los vocabularios y gramáticas la riqueza americana, y, a su vez, muestra la implicación de la Corona en el conocimiento científico de dicho patrimonio. Algunos son originales aunque en su mayoría eran traslados, pero actualmente reciben la relevancia de originales por la pérdida de los primeros testimonios escritos que fueron copiados. 

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