El choque de Palafox con el virrey novohispano conde de Salvatierra

Juan de Palafox y Mendoza, Obispo de Osma. Legajo sobre la visita hecha por Juan Palafox y Mendoza, obispo de la Puebla de los Ángeles, al virrey de la Nueva España y la audiencia en los años de 1645 hasta 647 tocante a la Nueva España. s. XVIII (1645-1647). Descripción: [1]h.+103 f.+[1] h. : papel ; 320x247 mm. Pasta goteada  con tejuelo en lomera de la primera época del Taller de Juego de Pelota.
Signatura: II/1983
Procedencia: Colección Palafox , ingresaba en 1785 en la Librería de Cámara

Este volumen palafoxiano se compone de papeles procedentes del legajo 2 simanquino de los papeles de don Juan llegados a la Librería de Cámata y se ocupa de la principal misión que llevó al prelado a Nueva España: ejercer de visitador general de S.M. representando al monarca en el virreinato. Llevaba como primera misión, entre otras de calado, ocuparse de los juicios de residencia del marqués de Cadereyta, Lope Díaz de Aux, y del marqués de Cerralbo, Rodrigo Pacheco y Osorio, virreyes pasados, el primero cesado por el propio Palafox al llegar.


Pero debía hacer también visita Palafox al ejerciente virrey de Nueva España. El principal choque con el poder gubernativo del virrey sería por el apoyo del mismo a la Compañía de Jesús, tan opositora del obispo de Puebla. Esos años que comprenden estos papeles oficiales, en el bienio 1645/47 era titular el conde de Salvatierra, García Sarmiento de Sotomayor y Luna. Lo era desde fines del 42 y lo fue hasta mayo del 48, aunque desde julio anterior se decidió su relevo, pasando luego a dirigir el virreinato del Perú, lo cual era habitual. En el Perú apoyaría asimismo a los jesuitas sobre todo en su labor misional. Este choque con Palafox hizo que se quejara de él en misivas duras y negativas al Consejo de Indias, donde contaba con hombres suyos, como el influyente secretario de Nueva España Juan Bautista Sáenz Navarrete, que difundió malestar en el seno consiliar por las actuaciones de don Juan, causándole descrédito.


La confrontación con Salvatierra no vino solo por la Compañía, al exigir Palafox a los jueces conservadores de la misma, que ejercían de abogados defensores de sus intereses, se abstuvieran de aplicar las licencias para las doctrinas por hacerlo fraudulentamente según él al usurpar ámbitos de aplicación y otros excesos. El virrey Salvatierra respaldó a estos jueces jesuíticos, y se dio lugar a los pleitos referidos en otra entrada, no solo en Madrid sino en Roma. Pero otros motivos de choque fueron que Palafox fue virrey unos meses en interinidad tras la destitución del duque de Escalona por los grandes recelos que causaba en Madrid al ser primo del duque de Braganza sublevado en Portugal y cuñado del duque de Medina Sidonia, levantado en Andalucía. Palafox detuvo a Braganza y confiscó sus bienes.  Y motivo del choque con Salvatierra fue también que desmanteló la labor palafoxiana al sucederle, centrándose los papeles gubernativos de este volumen en esta pugna, extendida a otros ámbitos aparte, como la Compañía de Jesús y otras Órdenes religiosas, y otras materias.

Pero el virrey tuvo sólido apoyo de los audentistas, los oidores de la Audiencia, poder nada secundario, a los que hizo Salvatierra alcaldes mayores y corregidores en localidades claves del virreinato, también en Puebla de los Ángeles y México, las que pretendía el prelado para entregarlas a notables criollos ascendentes. Además, escribió el conde al rey en febrero de ese 1645 una detallada Relación de gobierno que le fortaleció en su respaldo de Madrid. Antes de regresar a Castilla Palafox en 1649, escribió ese enero que Salvatierra fue comprado por los jesuitas con gran suma de dinero y que además le tenía gran odio personal. Sea como fuere, los hechos mostraron que su regreso fue en caída de favor y descrédito de palafox por parte de los altos poderes gubernativos de Madrid, que lo postergaron a la vuelta, mientras que el conde fue hecho virrey del Perú.

Lejago sobre la visita de Palafoz al virrey de Nueva España

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