El fondo Granvelle y la llegada del tesoro americano que trajo Pedro de la Gasca en 1550

 

Reimondo de Tassis, [Carta de Reymondo de Tassis a Antoine Perrenot de Granvelle, Obispo de Arras], De Valladolid, 27-V-1550.  [1] h.; 30 cm

Pertenece a: Cartas españolas a Antoine Perrenot de Granvelle, Obispo de Arrás. 1549-1552. Descripción:341 h.; 30 cm. Enc. s. XIX, en pasta española, del Taller de Juego de Pelota (2ª época, Fernando VII). ; planos con rueda dorada ; lomera lisa con paletas doradas simulando nervios florones de jarrones; tej. de tafilete chocolate: "CARTAS / ESPAÑOLAS/ AL OBISPO / DE ARRAS”. Guardas de aguas. Cortes jaspeados en azul. Procede de la biblioteca del Conde de Gondomar. Olim: 36º
Signatura: II/2252, f. 93
Procedencia: Biblioteca Gondomar (fondo Granvelle), ingresada en 1806 en la Librería de Cámara


Antoine Perrenot de Granvelle, borgoñón de cuna pues nació en Besançon y cardenal desde 1561, fue hombre de Estado de Carlos V y Felipe II en calidad de canciller imperial, sucediendo a su padre Nicolas Perrenot de Granvelle cuando fallece en 1550.  En la hora de la abdicación del emperador Carlos le recomendó éste a su hijo Felipe como gran gestor de la política hispana frente a sus adversarios, y en la vertebración del Imperio. El nuevo monarca le mantuvo en su confianza los lustros siguientes pero la evolución de la situación en los Países Bajos en los primeros años sesenta le relegó a un segundo plano desde 1564, tras ser protagónico en el manejo de la situación allí y en el resto de las posesiones de las Habsburgos madrileños, tan vastas.  


Luego le empleó Felipe II enviándole a Roma para negociar la Santa Alianza contra el turco con venecianos y la Santa Sede, pero su fuerte carácter obstaculizaba más que unía voluntades, y le hizo virrey de Nápoles, armando una flota napolitana que participó en Lepanto, pero ya sin ser el mismo hombre tan poderoso de antes. Este proceso se agudizó tras dejar Nápoles en 1575, regresando a Roma a defender los intereses hispanos, y siendo más tarde presidente del Consejo de Italia ya en Madrid. En la alta ocasión de la Monarquia de la agregación de la corona portuguesa, con su propio imperio, el de las Indias Orientales, mantuvo su poder en la capital con S.M. ausente pero tras 1581 se enfriaron bastante las relaciones con el soberano, que le vació de poder progresivamente, falleciendo en Madrid en 1586, aunque esos años siguió dando parecer de los grandes asuntos al rey Felipe.


Persona hábil y de inteligencia política, juntamente a ser dominador de diversas lenguas europeas, le hizo ello recibir y remitir miles y miles de cartas misivas. En la Real Biblioteca hay una extensa agrupación de su colección epistolográfica, que va desde el año 1535, en el ms. II/2794, cuando aún estudiaba en Pavía y en Lovaina, hasta ese año de su cese, pues hay cartas de 1564 en II/2276, siendo cartas italianas. Se compone la colección de la serie de cartas de casi un centenar, que va del ms II/2248 al II/2325, más aparte veintirés volúmenes sueltos. Se organiza la colección por lenguas y luego por años, aunque no siempre es rigurosa esta ordenación.

 Casi todas las misivas son materia de Estado, en correspondencia con embajadores, reyes y princIpes, nobles, virreyes, militares, etc pero tal vez en torno a un 20% son cartas de grandes artistas como Tiziano, los Leoni y hay bastantes de humanistas y hombres de letras, sobre todo españoles e italianos. En total, son un centenar de volúmenes, con unas quince mil cartas calculadas, llevándose catalogadas en la actualidad, fin de 2023, desde 2018 que se inició el proyecto de catalogación, más de seis mil entre cartas y minutas, los borradores de las cartas que remitió.


 Este volumen de cartas, entre 1549 y 1552, contiene 245 cartas a él de virreyes, embajadores, militares y hombres de gobierno acerca de cuestiones de administración, gobierno y militares de la Monarquía Hispana pero asimismo relativas a las posesiones americanas.  Sobresalen media docena de cartas de Pedro de La Gasca aunque no son de su anterior y decisiva intervención en el entonces conflictivo virreinato del Perú, sino después de arribar a la península, luego de ser hecho obispo de Palencia -moriría siéndolo de Sigüenza- y conde de Pernia por el emperador, en agradecimiento a la pacificación del Perú tras la muerte de Pizarro en 1541 y las subsiguientes disputas que hubo. Y además en premio por traerle a S.M. de Indias en mayo de 1550 alta cantidad de plata, se habló entre un millón y tres millones de ducados, como refleja la carta de Simón de Tassis en f. 93, más la de los particulares, realidad que fue de impacto no solo entre los vasallos de S.M. sino entre la comunidad genovesa…. Hay más cartas en otros volúmenes granvelianos que dan fe de la labor de La Gasca en Indias y de su célebre llegada con esa flota de 1550, pero la presente carta ya es testimonio de ello. En un volumen de la Miscelánea de Ayala, hay una Instrucción dada por Carlos V a D. Pedro de la Gasca, para la pacificación del Perú, en el II/2896, ff. 1-4v, en copia del XVIII.
 

Cartas españolas a Antoine Perrenot de Granvelle

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