Percepción de Palafox y Mendoza a mitad del siglo XVIII

Tomás de Barrios y Garralda. Poema Histórico, Poético, que contiene en Epílogo vida y sucesos peregrinos desde el Nazimiento del Illmo. y Venerable señor Dn. Juan de Palafox y Mendoza, Obispo de Puebla de los Ángeles, Arzobispo de México, virrey de Nueva Spaña. Ca. 1760/61. Descripción:[2], [17], [1] h. de grab., 1], 56 h., [2] h.: il., papel ; 22'2 x 18'5 cm. Enc. pergamino de época restaurado y consolidado con pergamino actual.
Signatura: II/4663
Procedencia: Adquisición de 2023 para sumarse a la colección de Palafox y Mendoza.

El presente manuscrito es un largo poema panegirico del aragonés Juan de Palafox y Mendoza pero contiene datos de interés sobre su vida tan intensa. Como se ha indicado en la entrada superior que encabeza la colección palafoxiana americanista, era vástago de la casa nobiliaria aragonesa de Ariza, que acabó vinculada a la casa del Infantado. Destacó como letrado en las Cortes de Aragón de 1626 y por eso le protegería el conde duque, como patrón suyo, haciéndole fiscal en el Consejo de Guerra y luego en el de Indias, donde fue consejero, aunque siendo hechura suya quienes más le ampararían en la corte madrileña serían los Haro. Primero el conde de Castrillo, don García de Avellaneda y Haro (su cuna era el linaje Haro pero era consorte de la condesa de Castrillo, cuyos estados sorianos eran de fuerte ascendiente en la diócesis de Burgo de Osma, donde fallecería don Juan como obispo en 1659), pues Castrillo fue presidente del Consejo de Indias entre 1632 y 1653, y luego don Luis de Haro, para finalmente volverle a proteger el propio Castrillo tras su regreso de Nueva España.  


El protagonismo histórico de Palafox vendría al ejercer en Nueva España de visitador de S.M., obispo de Puebla de los Ángeles, y brevemente de arzobispo de México y de virrey en este virreinato americano tan capital. Muy enfrentado en esos desempeños a la Compañía de Jesús, precisamente a esto se debió su recuperación en los años sesenta del XVIII, en el contexto de la expulsión de los jesuitas. Su regalismo reformista, tan firme aunque cimentado en un criollismo gubernativo, confrontó tanto, hasta con la Santa Sede, que hubo de regresar a Castilla, postergado de toda nueva responsabilidad de gobierno civil, salvo una consejería posterior honoraria casi en el de Aragón, aunque se le dio una salida eclesiástica en el gobierno diocesano de Burgo de Osma.


La visión que se le dio en la primera década del reinado de Carlos III fue gran varón de virtudes, casi santidad, y se empezó a instruir en Roma el proceso de beatificación, dado el empeño de la Corona,  lo que se lograría hace pocos años reconociéndosele como beato. El contexto del poema es este, pues el autor, Tomás Barrios y Garralda era un erudito local soriano, afincado en Alcubilla de Avellaneda, de la clientela de los sucesores de los Castrillo en el área, perteneciendo Alcubilla al Obispado de Burgo de Osma. Es un manuscrito preparado para ser impreso pues lleva todos los paratextos de preliminares propios de las ediciones, con el permiso del obispo titular entonces, y diversos elogios poéticos de eclesiásticos. Pero no se imprimió, seguramente por el coste de impresión y no obtener apoyo para ello. Tampoco estuvo a las puertas de ello pues no es original de imprenta con las marcas en rubro al pie de cada plana del escribano de Cámara del Consejo Real, como era habitual. Es interesante por los datos que ofrece sobre Palafox, algunos desconocidos y de importancia.
 

Poema Histórico

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