Presencia americana en la correspondencia gondomariense

 

Jean Baptiste Van Male. [Carta de J. B. van Male al conde de Gondomar]. (Londres, 14-XI-1618). [3] h.

Pertenece a: Correspondencia del conde de Gondomar. s. XVII (1618/19), Descripción: 103 docs.: papel ; 310 x230 mm. Enc. s. XIX, en pasta valenciana chocolate y azul, del Taller de Juego de Pelota (2ª época, Fernando VII). ; planos con rueda dorada ; lomera lisa con paletas doradas simulando nervios y clípeos en entrenervios ; tej. de tafilete rojo: "CARTAS / A D. DIEGO / SARIMENT". Guardas de aguas. Cortes jaspeados.

Signatura: II/2160.- doc. 60

Procedencia: Biblioteca Gondomar, ingresada en 1806 en la Librería de Cámara.

Diego Sarmiento de Acuña (1567-1626) fue el primer conde de Gondomar como reconocimiento a su servicio a Felipe III, primero como corregidor de Toro y luego de Valladolid, estando allí la corte bajo Lerma, pero en lo que sobresalió fue por ser luego un notable diplomático. Sirvió como embajador en Londres ante la corte del rey Jacobo I, siendo nombrado como tal en tres ocasiones, muriendo en 1626 cuando se disponía a emprender la tercera embajada. Antes, se le designó consejero del Estado y de Hacienda y privadamente fue intenso bibliófilo, formando en Valladolid gran biblioteca.

Junto a numerosos volúmenes impresos y manuscritos, guardaba asimismo toda la correspondencia que le llegaba, fuera de otras grandes personalidades o de criados humildes, por lo que se forma con más de un centenar volúmenes de cartas ordenadas por lenguas primero y luego por años, reuniéndose unas casi veinte mil cartas acogidas en las signaturas de la Real Biblioteca II/2106 a II/2221 en su serie general, habiendo algunos volúmenes sueltos. Las cartas están catalogadas una a una en un proyecto de catalogación desarrollado en los años noventa que dio lugar a cuatro gruesos volúmenes en papel, con sus índices, además de los propios registros bibliográficos on line.

En esta correspondencia y en concreto en el volumen que nos ocupa, encontramos asimismo noticias relevantes para América.Esto es debido principalmente a la actuación de Walter Raleigh (1552-1618) en las Indias, cuyo daño a los intereses hispanos preocupó mucho a Gondomar siendo embajador en Londres. Raleigh había sido acusado en su día de conspiración contra la corona, pasando doce años de condena en prisión, pero luego realizaría unas capitulaciones con la corona inglesa para navegar por el continente americano, hacer expediciones y atacar si era necesario, pero en dichas capitulaciones se indicaba expresamente por orden real que no atacaría posesiones hispanas, lo que violaría al atacar a Santo Tomé en la Guayana, siendo así detenido al regresar. Diego Sarmiento de Acuña, dado su influjo ante el rey Jacobo I y aprovechando esa violación, consiguió que fuera ejecutado finalmente, añadiendo en sus actuaciones el anterior saqueo en Canarias y además se recuperó la acusación de traición que le llevó a la prisión primera referida, por lo que se le dio muerte para alivio de la Monarquía hispana, por el peligro que representaba Raleigh.

En este volumen se acogen cartas de 1618/19 y se relatan en diversas de ellas los últimos días y la ejecución final de Raleigh, sin duda una victoria de la Corona española. Es a destacar la carta que doc. 60, carta de Jean Baptiste Van Male, oficial y secretario de la Corona española en Flandes y servidor de los Archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia, también activo en Londres. Escribe al embajador Gondomar iniciando su misiva con un relato del interrogatorio y ejecución posterior del notable marino.

Siendo Príncipe de Asturias, época en la que ya se adquieren otros fondos librarios para el luego Carlos IV, se compra por la Corona la biblioteca vallisoletana del conde, estando entonces en manos de los marqueses de Malpica, sucesores del título. Pero hasta 1806 no ingresaría en la Librería de Cámara, unos ocho mil volúmenes, cifra inferior a la que se cree tuvo en su apogeo en el propio siglo XVII. Tampoco se pagó entonces sino ya bajo Fernando VII, que la pagó de su bolsillo secreto al ser una compra privada de su padre.

Correspondencia del conde de Gondomar

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